A pesar de ello y sin lugar a dudas, lo más loable en esta hazaña ha sido la capacidad de recuperase cuando muchos los daban por 'muertos' (entre ellos el 71% de los encuestados en este blog). Para ello me quedo con una frase de Sergio Scariolo que he escuchado hoy:
"No nos han matado, nos han puesto a vivir".Esas críticas y falta de confianza, no hizo más que encender la chispa 'apagada' de esta selección. Esa inercia que les hace jugar así, "defendiendo como uno y atacando como cinco".
Un capítulo aparte en esta historia merece Pau Gasol, quien tras más de 100 partidos en la NBA y una lesión nada más comenzar la preparación cortándole el ritmo tras su merecido (y corto) descanso; descartó el camino fácil, que hubiera sido retirarse a las playas de California o a su Sant Boi natal a saborear el anillo logrado; optando por quedarse con esa segunda familia llamada Selección, donde fue aumentando progresivamente su nivel hasta cotas que nunca habíamos visto en un jugador europeo.
Asimismo, me da que pensar que cualquier jugador de la NBA en su puesto, no hubiera sido capaz de lograr lo que él ha hecho con esta selección. Sólo me imagino a uno y se llama Tim Duncan.
Estos chicos son campeones de Europa. Pero por encima de todo son un grupo humano, personas que ensalzan algunos de los valores por los que merece la pena vivir esta vida: altruismo; sacrificio y superación.
